Es una tendencia ya definida la que las empresas generadoras han incorporado como imperativo. Consiste sencillamente en no hacer disposición final de aquello que podría reciclarse. Este cambio de comportamiento tiene distintos orígenes y simultáneos a la vez. Los costos incrementados tanto en transporte como en toneladas de disposición, las restricciones impuestas por la autoridad de aplicación, imposiciones de casas matrices y una mayor toma de conciencia de parte de los generadores, que esta vez es concreta la posibilidad que la no aplicación de una gestión sustentable, afecte de manera directa nuestra propia existencia.
Dentro de las grandes categorías de residuos no especiales, podríamos definir 1) La que si o si va a disposición final 2) La que es reciclable netamente 3) La dudosa. Es decir la que presenta cierto grado de contaminación en el proceso pero que con una correcta segregación en origen o buscando el reciclador adecuado podría inclinarse para categoría 1 o 2. Este implicaría cumplir con los puntos arriba enunciados: baja de costos y política sustentable. En esto están hoy trabajando activamente los responsable de medio ambiente de cada unidad productiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *